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Una noche despuésLa fiebre electoral no pasó desapercibida. Cayó la noche, cargada de dudas. Quizás la mañana no sea más que un sueño romántico e inalcanzable. Muchos despiertan y consideran ridículo el sueño de la justicia social. La mayoría hace la vista gorda, sin querer ver jamás la pobreza de cerca: aquí se la llama los suburbios, allá afuera se la llama el Tercer Mundo. Sin embargo, es fácil juzgar a quienes no tienen nada, y hacerlo sin contemplaciones, sin verlos realmente. ¿Dónde están, entonces, todas aquellas personas que hablaban de justicia social?
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